Recuerdo cuando me preguntaste si era feliz…
Te voy a dar una explicación de lo que fue mi felicidad contigo.
La F tendría que ser de la falta de amor y compromiso que había entre nosotros. De la fuerza que no tuvimos para hacer que esto sobreviviera. La F es por el féretro en el que llegamos a vivir.
La E es por la esperanza que murió antes que todo lo demás. Por lo efímero que fue todo esto y por tu enfermedad, esa que te hizo estar con muchas personas a la vez.
La L sería de la locura que nos faltó en nuestras vidas. De la libertad, aquella que me robaste, esa que abandoné por permanecer contigo. De aquella luna que nos vio viviendo en una mentira.
La I sería de todas las ilusiones rotas. De la indiscreción con nuestras amistades cada vez que peleábamos y de la indiferencia que llegaba a dormir a nuestra cama casi todas las noches.
La C es el compromiso que nunca entró en nuestro hogar. Es la ceguera que realmente no tuve, pero llegué a justificarla aún más de lo que justifiqué tus enfermedades. Sería de la conformidad que fue tu mejor aliada mientras estuvimos juntos.
La segunda I es por la ignorancia en la que vivía, por creer conocerte. Por la gran imitación de la amante perfecta en nuestra cama (claro cuando la indiferencia no llegaba a dormir con nosotros). Esta I tendría que ser del insomnio que hizo un mejor trabajo que tú en todas mis noches.
La D de la desesperación que sentía cuando no llegabas a dormir, cuando ni siquiera recibía una llamada tuya. Sería de los “dimes” que en realidad nunca me contaste, por que preferías mentir o quedarte callado a hablar conmigo. Por esos días que recordaré y sin embargo no los extrañaré.
La A (de esta podría escribirte miles de explicaciones) Por la abstinencia, de la cual podría decir más que de ti. Por la ambigüedad de tus palabras, necesitaba un diccionario único para poder descifrar lo que tratabas de decir. Esta A sería por aquella amargura que de verdad no me agradaba, pero se quedó bastante tiempo a mi lado. Sería por el amor… ese amor que nunca tuve el gusto de conocer, que no me pudiste presentar; que sólo fue una palabra (incluso ahora me cuesta trabajo pronunciarla).
La última D es de la desgracia que viví, pero creo que no te diste cuenta de que eras más desgraciado que yo. La decepción de ya no sentir, de ya no disfrutar, de olvidar. La D es por la daga que clavaste y te olvidaste de llevar cuando te fuiste. Por aquel daño…
Así te describo mi felicidad.
¿Para qué decirte significados etimológicos? Si te la describo a la perfección, te doy aquel significado que tú ni siquiera te preguntaste.
Claro que fui feliz, pero a tu manera, a esta descripción, a tu forma de ser, a tu significado y a mi sufrimiento.
Angie.
